
En Paquistán e India los niños en la escuela estudian “La primera guerra de la Independencia” el frustrado levantamiento contra el régimen colonial inglés ocurrido en 1858
Para los ingleses, se trata del “Gran Motín de la India” el nombre dado al mismo evento por los vencedores (ver libro de arriba
La diferencia de nombres dá pié a pensar qué hubiera ocurrido si los patriotas de Mayo hubieran perdido ante el ejército realista, o los revolucionarios franceses ante Luis XVI ¿Su intento revolucionario hubiera pasado a la historia como “El gran motín del Plata” o “La gran revuelta francesa?”
Este levantamiento popular es controvertido y no hay unanimidad entre los historiadores, indios o ingleses, sobre su naturaleza. Para muchos hay motivos para verlo como un amotinamiento (un movimiento espontáneo sin coordinación) más que como una guerra de independencia (estrategia con mayor coordinación central) En otras palabras ¿más parecido tal vez a un cacerolazo al estilo “que se vayan todos” que a la revolución de Mayo?
Abajo, estampilla india conmemorando la “Primera Guerra de la Independencia”

Sólo que este “cacerolazo” fue sangriento por ambos bandos. Fue iniciado por un regimiento de soldados indios (sepoys o “cipayos”) sirviendo a la Corona Inglesa, que un domingo de 1857 atacó sin previo aviso al acantonamiento (barrio) inglés en Meerut, usando sus bayonetas para masacrar a todo británico que encontraron
De allí los amotinados se encaminaron a la cercana Delhi, que aún era nominalmente la capital del Imperio Mogol (si bien bajo donación de facto inglesa)
Allí también masacraron a los extranjeros y luego se encaminaron hacia el palacio del emperador. Éste era el anciano Bahadur Sha (reseñado en esta entrada) quien tenía casi 80 años, y se vió forzado a aceptar el reclamo de los rebeldes, quienes habían copado el palacio imperial, maltratado a los nobles y amenazando con invadir el harén, mientras se dedicaban a saquear a los ricos mercaderes de la ciudad (¿un equivalente del contemporáneo saqueo a los supermercados?)
Su ejemplo cundió de inmediato y otros regimientos se rebelaron por el norte de la India, corriendo ríos de sangre al tomar los amotinados por sorpresa a los residentes británicos, muchos sin poder huir. Los periódicos en Inglaterra retransmitieron incontables escapes milagrosos, actos de valor y atrocidades sin nombre que exaltaron al público británico, quien clamó represalia contra los indios.
Esta no se hizo esperar. Ni bien los británicos lograron recuperarse, rearmaron a los regimientos que habían permanecido fieles, integrados en ocasiones por aliados sijs, majratas (y gurkhas) enemigos del Gran Mogol



Así, con un ejército británico integrado en un 20 % por ingleses, y un 80 % por soldados indios, Gran Bretaña comenzó el asedio de las ciudadelas tomadas, lucha que le demandó varios meses. Uno de sus puntos culminantes fue la reconquista de Delhi, con el subsecuente arresto, jucio y deportación de Bahadur Sha, el último emperador Mogol
El resultado eventual de esta frustrada revolución, fué darle a los británicos la excusa para abolir el último vestigio del Gran Mogol. Arrasaron a Delhi (ya semiderruida por el largo asedio) y establecieron en cambio su propio régimen imperial británico o Raj
A partir de entonces comenzó una sistemática política de marginación de los musulmanes en la India – pues el imperio del Gran Mogol era musulmán
Simultáneamente, la promoción de los hinduístas, política de “divide y reinarás” que eventualmente culminaría en la partición de la India en dos países en 1948, India y Paquistán, el primero hinduísta y el segundo musulmán

